Agroindustria de la soya en Campeche

Contaminación por las enormes cantidades de pesticidas que se vierten para la producción de maíz, soya transgénica y otros. Provocando un incremento considerable de los casos de cáncer y otras enfermedades en la región.

En Hopelchén, Campeche, enfrentamos serios problemas relacionados con la agroindustria, que está contaminando nuestras aguas superficiales y subterráneas, el suelo y el aire. Esto se debe al uso excesivo de pesticidas como los organoclorados, fipronil, neonicotinoides, glifosato, amina 24D, paraquat, así como de nitritos y nitratos, especialmente en los cultivos de maíz y soya transgénica, sorgo, arroz y diversas hortalizas (como tomate, chile, papaya, pepino y sandía). Esta situación ha llevado a la destrucción de nuestros ecosistemas, evidenciada por la muerte masiva de abejas, vitales para el mantenimiento del equilibrio ecológico en la región. La mayoría de los habitantes de las comunidades dependemos de la apicultura y el cultivo tradicional en milpas, actividades que hoy se ven amenazadas por la desaparición de los apiarios y el envenenamiento del entorno. Además, nuestras milpas, que deberían producir de manera óptima, están viéndose afectadas debido a la producción mecanizada y a la competencia desleal de hortalizas producidas a gran escala.

Esta crisis ambiental repercute directamente en la salud de la población. En nuestra región, hemos observado un aumento en enfermedades de la piel, problemas renales, respiratorios, abortos espontáneos, malformaciones congénitas, trastornos de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), depresión, dificultades de aprendizaje, trastornos del sistema nervioso y, alarmantemente, un incremento significativo en los casos de cáncer en la última década.

A pesar de nuestros esfuerzos por dialogar con las autoridades municipales, estatales y federales, nuestras demandas han sido sistemáticamente ignoradas. Peor aún, hemos constatado que los programas gubernamentales se centran en apoyar proyectos de monocultivo, beneficiando principalmente a empresarios menonitas y grandes corporaciones multinacionales como Syngenta y Bayer, que reciben paquetes tecnológicos, maquinaria y sistemas de riego para hasta 600 hectáreas por persona. En contraste, los campesinos mayas poseen entre 5 y 10 hectáreas. Ante esta injusticia, hemos enfrentado difamaciones en medios locales y ataques a nuestros líderes y voceros, orquestados por los empleados de estas empresas.

Sin embargo, nos mantenemos organizados y activos. Hemos llevado a cabo foros, marchas, creaciones de materiales audiovisuales, y hemos realizado entrevistas con medios de comunicación nacionales e internacionales para visibilizar nuestra problemática. También hemos presentado demandas, declaraciones y comunicados, y colaboramos con científicos comprometidos con nuestras comunidades.

Exigimos:

La prohibición de la soya transgénica, conforme a la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2015.

Un amparo que reconozca a las abejas como sujetos de derecho y a las comunidades mayas como sus guardianas.

La declaratoria de emergencia socioambiental para la península de Yucatán.

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