Corredor urbano-industrial entre Tlalnepantla, Tultitlán, Cuautitlán y Tepotzotlán

En esta región el esmog tradicional de la megaciudad de México cobija una histórica megaurbanización y una megaindustrialización brutales, con empresas altamente contaminantes de los sectores químico, metalúrgico, plástico, alimentario y automotriz.

El manto de contaminación atmosférica tradicional de la megaciudad de México cobija la megaindustrialización y megaurbanización salvajes de esta región, con concentración de empresas altamente contaminantes de los sectores químico, metalúrgico, plástico, alimentario y automotriz. Como algunos ejemplos, la planta de Cromatos de México en Lechería, desde su instalación hasta su cierre (1958-1978), emitió a la atmósfera un gran número de toneladas de cromo hexavalente y acumuló en sus instalaciones alrededor de 75 mil toneladas de residuos industriales con este contaminante, las cuales fueron abandonadas en el subsuelo y han afectado de manera grave e irreversible los mantos acuíferos y el terreno circundante. Se ha verificado la presencia de metales pesados como plomo, zinc y cobre en el suelo. En el corredor se emplazan descuidados parques industriales de 30 a 60 años de antigüedad, que desde su fundación incumplieron normas ambientales. Existe un basurero cerrado sin saneamiento en Tepotzotlán. En Cuautitlán, la industrialización en torno de la empresa automotriz Ford desató la contaminación de agua para riego y el acaparamiento hídrico para uso industrial y urbano frente al agrícola. Hay también industria cementera. El local que albergó la gran fábrica de asbesto en San Pedro Barrientos nunca fue remediado tras su cierre. La operación y abandono de la fábrica en esas condiciones masificó el mesotelioma pleural entre trabajadores, sus familias y vecinos, problema que continúa, dado que las fibras de asbesto siguen en movimiento ambiental (v. el apartado “Asbesto y daños a la salud. San Pedro Barrientos, Tlalnepantla de Baz, Estado de México”, p. 474). A estos problemas en la región se suma un basurero de Veolia en el barrio de La Providencia, provocando una lesiva pestilencia. En la región confluyen cuerpos de agua contaminados como el río Cuautitlán, el Emisor Oriente, los arroyos Diamante y Córdoba, Chiquito y Molino. La región es una de las más aquejadas por las inundaciones debido a la confluencia de cuerpos receptores de aguas residuales, entre otras desgracias.

Una investigación toxicológico-ambiental cuidadosa deberá esclarecer si esta es la peor RESA de México.