Contaminación por plaguicidas para control de vectores en Guanajuato

La Campaña contra el Dengue se ha llevado en una forma arbitraria, no siguiendo los protocolos señalados en Leyes, NOMs y Guías de aplicación, en cuanto a dosis y frecuencia de aplicación; no se aplica el Principio de Precaución

En la Campaña contra el Dengue de la Secretaría de Salud, se aplican plaguicidas en forma excesiva; en su mayoría, Plaguicidas Altamente Peligrosos (PAP), prohibidos en otros países debido a sus efectos nocivos en la salud humana y ambiental. 

Como ejemplo, podemos mencionar el Clorpirifos-etil, prohibido en más de 40 países por la afectación al neurodesarrollo en niños, así como el Malatión, considerado por la OMS como probable cancerígeno desde 2015. 

Según datos oficiales de la Secretaría de Salud de Guanajuato, en 2007 se inició la Campaña contra el Dengue en la ciudad de León; en 2008 en Irapuato, por un brote en dicha localidad; en Silao en 2009; y, en Guanajuato Capital y el resto del estado, a partir del 2010. Desde 2017 a la fecha, la Campaña se realiza anualmente. En 2024, de las 71 formulaciones utilizadas, 21 fueron plaguicidas y 15 de estos son PAP. 

La salud de las personas es afectada en forma crónica porque la mayoría de los plaguicidas se bioacumulan, es decir, se depositan poco a poco en el tejido graso y, con la exposición a bajas dosis, pero frecuentes, se van liberando a la sangre los residuos de los plaguicidas acumulados. Las posibles afectaciones del 2010-2015 por PAP, observadas en Guanajuato, fueron abortos espontáneos, malformaciones en bebés y partos prematuros, problemas reproductivos, infertilidad en mujeres y hombres, enfermedades crónicas-degenerativas, cardiovasculares, respiratorias, hepáticas y renales, afecciones del sistema nervioso (irritabilidad, depresión, aumento de violencia y sus consecuencias y enfermedades neuropsiquiátricas, así como incremento de alergias, asma y casos de Parkinson y Alzheimer. 

En octubre de 2010 acudimos a la Secretaría de Salud de Guanajuato (SSG), para solicitar que se evitara la aplicación de los plaguicidas Permetrina y Temefós (los cuales nos informaron que se usaban en la Campaña del Dengue) por estar prohibidos en la Unión Europea, Inglaterra y Estados Unidos. Aunque aún no se ha logrado que se hagan estudios toxicológicos en la población por parte del gobierno, al menos la Secretaría de Salud en Guanajuato ha disminuido la frecuencia de las nebulizaciones y hay más personas conscientes que impiden que apliquen venenos en sus viviendas.

La descacharrización, en forma organizada y frecuente, debe ser el principal medio de control del mosco transmisor del Dengue, con la participación del Gobierno Federal, Estatal y Municipal y de la ciudadanía, mediante incentivos, en un principio, a los ciudadanos que cumplan con un programa de “Patio Limpio” y con el uso de controles físicos, como mosquiteros y pabellones, así como controles biológicos.

La Campaña contra el Dengue se ha llevado a cabo en una forma arbitraria, no siguiendo los protocolos señalados en Leyes, NOMs y Guías de aplicación, en cuanto a dosis y frecuencia de aplicación; no se aplica el Principio de Precaución. El personal está desinformado, al igual que la población. Por ejemplo, los mosquitos pueden depositar sus huevos en drenajes y fosas sépticas, a pesar de la concepción extendida de que sólo se crían en agua limpia. Otro caso es del uso de repelente DEET, que puede causar convulsiones y muerte. En su origen fue un plaguicida y conserva la toxicidad si se acumula, por lo que es vergonzoso que el personal de la Secretaría de Salud lo publicite como el único repelente seguro. 

Por otro lado, en la Campaña se utilizan plaguicidas prohibidos y altamente peligrosos y a pesar de estar reconocidos como tales en tratados internacionales que regulan a los plaguicidas, siguen envenenando el agua potable de uso diario. Así mismo, los gobiernos siguen recomendando las nebulizaciones y "abrir puertas y ventanas, para que entre el insecticida al interior".

Es necesario que los ciudadanos nos unamos y hagamos valer nuestros derechos a la vida y a la salud. No podemos revertir el daño ya hecho, pero sí podemos evitar que se siga afectando a nuestra niñez, sobre la cual no se vislumbran buenos augurios. Jóvenes, adultos, ancianos, animales y medio ambiente, por igual, estamos padeciendo las consecuencias de las malas decisiones gubernamentales.