En 1970, el Centro de Almacenamiento de Desechos Radiactivos (CADER), ubicado en Temascalapa, Estado de México, comenzó a recibir desechos radiactivos de todo el país para lo que se planteó como un confinamiento temporal. Sin embargo, esta condición temporal ha perdurado por más de cincuenta años. Actualmente, el CADER alberga 96 toneladas de varilla contaminada con cobalto-60 (Co-60), además de tres almacenes que contienen desechos radiactivos en bidones de acero de 200 litros.
Existen indicios de que la emisión de rayos gamma por parte del cobalto-60 podría estar contaminando el acuífero Cuautitlán-Pachuca. Además, la radiactividad acumulada -proveniente tanto de los materiales provenientes de Tlalnepantla como de los desechos acumulados a lo largo de más de cinco décadas- plantea un grave riesgo. Al mismo tiempo, se han identificado vertederos de residuos sólidos urbanos a cielo abierto en la región, lo que puede contribuir a la contaminación del agua, afectando a la población de 35 municipios en el Estado de México y 13 del Estado de Hidalgo. Entre estos municipios del Estado de México se encuentran Acolman, Atenco, Atizapán de Zaragoza, Axapusco, Chiautla y Coacalco. En Hidalgo se incluyen Epazoyucan, Mineral de la Reforma, Pachuca de Soto y Tizayuca.
Los efectos en la salud de la población son alarmantes. Se han reportado casos de cáncer en diversos órganos (mama, pulmón, colon, próstata, piel), así como cánceres de la sangre, como leucemia y linfomas. También se han documentado problemas renales graves, con niños y jóvenes que ya requieren hemodiálisis, y un aumento en las malformaciones congénitas.
En 1992, a solicitud del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ), la Comisión Federal de Electricidad realizó un estudio de caracterización del sitio para determinar la viabilidad de almacenar desechos radiactivos de bajo nivel de forma definitiva. El estudio concluyó que tal almacenamiento no cumplía con las normas técnicas vigentes debido a factores como la existencia de fallas geológicas, la actividad sísmica y volcánica, así como el crecimiento urbanístico y agrícola en las áreas circundantes. Como resultado, la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS) determinó que el CADER solo podría ser utilizado para almacenamiento temporal.
Desde entonces, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua (FPDATT) ha solicitado reiteradamente un censo de los enfermos y la intervención de los diputados federales de Temascalapa para abordar esta crisis. Lamentablemente, nuestras solicitudes han sido redirigidas a instancias sin capacidad de resolución concreta.
El 26 de noviembre de 2018, solicitamos información del CADER al Palacio Legislativo de San Lázaro con varios objetivos: realizar estudios de contaminación en agua, aire y suelo por expertos; brindar apoyo a los enfermos; responder a solicitudes previas; y discutir proyectos de incineración de basura en la región. Sin embargo, tras una reunión con la Secretaría de Energía en enero de 2019, no hubo ningún seguimiento efectivo.
El 23 de marzo de 2020, la Comisión de Medio Ambiente de la LXIV Legislatura determinó que el CADER opera de manera segura. No obstante, nuestras solicitudes de audiencia a las nuevas comisiones de la LXV Legislatura en marzo de 2023 para abordar la problemática de la basura radiactiva y el riesgo para el acuífero continúan sin respuesta.
¡Exigimos que se atienda la recomendación de la LVII Legislatura del 30 de abril de 1999!
















































