Región de Emergencia Sanitaria y Ambiental (RESA) Zimapán

Afectaciones por la industria minera, tiradero de residuos tóxicos a cielo abierto. En la región se han dado tasas muy elevadas de cánceres e insuficiencia renal crónica.

Un confinamiento a cielo abierto de residuos tóxicos altamente peligrosos (mineros, químico-industriales, electrónicos, etc.), al suroeste de Zimapán, acumuló alrededor de 300 toneladas de  dichos  residuos entre  2005  y 2010.  Fue  clausurado en  2010  gracias a  la  lucha y organización  vecinal.  Sin embargo,  la  empresa Befesa,  ante  tribunales internacionales, obligó al Estado mexicano a compensarla con $45 millones de dólares, mientras que los desechos no serían removidos sino hasta 2018. El municipio de Zimapán tiene concesionada la cuarta parte de su territorio para minería de oro, plata, plomo, cobre y zinc. En la actualidad existen  en  operación 4  presas  de jales  recientemente  emplazadas,   operadas  por  las empresas SAGO y Minera el Espíritu, y que se suman a 9 montañas de jales antiguas, que ocasionalmente incrementan su altura por el manejo irregular de escorias. Como la altura de los jales no está regulada, permanentemente se rebasan los límites de seguridad, pues la empresa   SAGO   sistemáticamente   acarrea  escorias   procedentes   de  otros   estados. Adicionalmente, los vientos levantan los polvos tóxicos, que ensombrecen el ambiente. El maltrato habitual al que se sujeta a esta comunidad ha llevado a que un sindicato mafioso del  estado  de México  (¿coludido  con las  empresas?)  haya intentado,  por  medio de  la violencia y la intimidación, tomar el control de los trabajadores de las minas y de las labores de  acarreo,  introduciendo camiones  propios  que perjudican  los  acuerdos locales  de transporte  entre los  ejidatarios  de  la  región y  las  propias empresas  mineras.  Esto ha provocado una movilización enérgica y generalizada de la comunidad. Adicionalmente, el agua de los pozos está contaminada con arsénico. En la región se han dado tasas muy elevadas de cánceres e insuficiencia renal crónica. Finalmente, a pesar de la dura sequía de los últimos años, existe un acueducto que trasvasa 1,500 l/s de agua de esta región hacia Querétaro y está en proyecto la construcción de un segundo trasvase. Este panorama tóxico, de control minero y de injusticia hídrica creciente queda enamarcado por la presa Zimapán, al sur del municipio, que recibe, por el este, la contaminación urbano- industrial del río Tula y, por el oeste, la contaminación industrial del río San Juan, procedente de la RESA San Juan del Río, para desembocar hacia el norte en el río Moctezuma, que divide el municipio de Zimapán del estado de Querétaro.