Intento de instaurar la técnica de fractura hidráulica (fracking) en México

Notas periodísticas, comunicados y pronunciamientos

Intento de instaurar la técnica de fractura hidráulica (fracking) en México

Sitios de perforación por fracking en Wyoming, región de Pinedale Anticline.

Sitios de perforación por fracking en Wyoming, región de Pinedale Anticline.

Sitios de petróleo y gas por fracking en Wickett, Texas. Foto: DennisDimick

Sitios de petróleo y gas por fracking en Wickett, Texas. Foto: DennisDimick

Mina de arena de fracturación, condado de LaSalle, Illinois. Fotografía: Ted Auch.

Mina de arena de fracturación, condado de LaSalle, Illinois. Fotografía: Ted Auch.

Prueba 1

Durante su conferencia de prensa del 15 de abril de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo pública su intención de promover la técnica de la fractura hidráulica en México, refiriéndola como una salida necesaria a la dependencia que México tiene de las importaciones de gas estadounidense (más del 70% del gas consumido en el país). Arguyó que las técnicas más nuevas no son ya tan dañinas ambientalmente. Para darle forma meditada y democrática a su nueva postura, presentó a un panel de 17 científicos "especialistas" que analizarían la “posible explotación sustentable” del gas esquisto; comisión de expertos que, por su composición, parece hecha para discutir el cómo se hará el fracking y no si acaso es pertinente hacerlo ni si es en efecto la única opción que el país tiene. En su alocución, la presidenta tuvo el cuidado de no usar el término "fracking" sino referirlo con giros como "explotación sustentable de las reservas de gas natural en yacimientos no convencionales”. Los "expertos" debían dar sus recomendaciones sobre el tema en un plazo de 2 meses.

Para obtener el petróleo y el gas del subsuelo, el fracking requiere hacer profundas perforaciones para llegar a las rocas madre lutitas, en las cuales se han generado los hidrocarburos hace millones de años. Son las rocas que, una vez vaciados los depósitos naturales de hidrocarburos con gran presión natural (los llamados "convencionales"), guardan aún un remanente, pero por ello mismo con tan poca presión que es necesario hacerlo salir inyectándole una combinación de agua, arenas y químicos a muy alta temperatura y presión para fracturar la roca y liberar y empujar el hidrocarburo hacia la superficie. Por esa falta de presión natural en los hidrocarburos de esquisto para salir por sí mismos es que se debió desarrollar la perforación horizontal en la capa de rocas madre, extendiéndose los pozos horizontales a radios que pueden alcanzar los 3 km.

La prohibición del fracking en México había sido un principio político del movimiento de la 4T instituido por Andrés Manuel López Obrador y había formado parte de las promesas de campaña de la propia Claudia Sheinbaum. La razón era y es evidente. En todo el mundo se conoce de los efectos gravemente perniciosos que esta técnica conlleva: sobreuso y contaminación de las fuentes de agua superficiales y subterráneas, contaminación del aire, severos impactos en la salud y generación de micro-sismos. “El que dañe el medio ambiente es castigado y hemos ya fijado posturas importantes en poco tiempo. Les recuerdo, dijimos no al fracking, o sea no a esos métodos de explotación que utilizan agua en demasía y contaminan el medio ambiente."

Así también por ejemplo, científicos y médicos de las organizaciones Concerned Health Professionals of New York [Profesionales de la Salud Comprometidos de Nueva York] y Physicians for Social Responsibility [Médicos por la Responsabilidad Social] han documentado los riesgos y daños del fracking y los han publicado en un compendio de estudios sobre los efectos en la salud, en el clima y en el suelo, cuya más reciente edición, hecha en 2023, incluye cerca de 2,000 estudios que hacen más evidente la relación del fracking con problemas respiratorios –como el asma– y cardiovasculares; efectos neurológicos y endocrinos; riesgos reproductivos y de desarrollo, así como un aumento en probabilidades de cáncer. Además, concluyen que muchos de los riesgos de esta industria, como fugas o fallas de pozos son propios de esta tecnología y no simples errores. “Nuestro repositorio de conocimientos nos ha permitido llegar a conclusiones bastante sólidas sobre temas que surgieron incluso hace unos pocos años. Los riesgos y los efectos nocivos que conlleva el fracking para la salud pública y el clima son reales y cada vez mayores”, advierten los autores en el prólogo.

Será por eso que, al 2026, la fracturación hidráulica está prohibida o en moratoria en al menos 15 países a nivel nacional y en varias regiones subnacionales, medidas que comenzaron a aplicarse desde 2011:

Cuenca del río Delaware
en EE. UU. (2010; partes de
Nueva York, Nueva Jersey,
Pensilvania y Delaware)
Francia (2011)
Quebec, Canadá (2011)
Bulgaria (2012)
Vermont, EE. UU. (2012)
Nva. Escocia, Canadá (2014)
Alemania (2016-2017)
Uruguay (2017)
Irlanda (2017)
Victoria, Australia (2017)
Maryland, EE. UU. (2017)
Países Bajos (2018)
Costa Rica (2019)
Reino Unido (2019)
Washington, EE. UU. (2019)
Nueva York, EE. UU. (2020)
España (2021)
Colombia (2022)
Ontario, Canadá (2023)
California, EE. UU. (2024)

De concretarse el giro de la presidenta Sheinbaum, México se retiraría del espacio que otrora ocupara en esta lista.

Además de los problemas de salud y ambiente, es preocupante el volumen de consumo que la técnica hace del agua. El fracking utiliza de 80 a 160 millones de litros de agua por pozo, que en ciertas condiciones, con cierta tecnología, se puede tratar, pero a un costo muy alto que vuelve aún más cara la técnica que de por sí es decenas de veces más cara que la extracción de gas convencional. La tecnología de tratamiento es aún experimental, no existe a nivel industrial-comercial. A su vez, la reutilización del agua y su reciclaje es solo posible en una parte de la misma, y debe recordarse siempre que "limpiar el agua" implica separarla de los contaminantes, pero que estos no se esfuman: permanecen bajo la forma de lodos tóxicos con los que se debe aún lidiar y cuyo manejo resulta a menudo en nuevas formas de contaminación a otros medios.

En su mensaje, Sheinbaum aseguró que México cuenta con un potencial de 141 billones de pies cúbicos de gas no convencional y que, de aprovechar esos yacimientos, en 10 años México podría producir 8.6 millones de pies cúbicos de los 9 millones que consume diariamente: “estaríamos muy cerca de la autosuficiencia si aprovechamos estos recursos”, sostuvo. Sin embargo, no reveló cuántos pozos tendrían que hacerse, cuánto consumo de agua estaría implicado, cuántas localidades se verían contaminadas.

Tenemos aún más preguntas que hacer desde la ReNaCER: ¿Es el fracking la solución energética que México necesita o un camino lleno de promesas falsas y altísimos costos? Extraer gas y petróleo de lutitas mediante fracturación hidráulica no es ninguna solución real. El fracking es caro, de corta vida y con graves impactos ambientales. En Estados Unidos, los pozos tienen una vida útil media de tres años y por ello se requiere perforar constantemente solo para que la producción se mantenga sin decaer (por contraste, los pozos convencionales viven entre 40 y 50 años). En razón de esa "eficiencia", al 2026 se han perforado en EE. UU. por lo menos 1 400 000 pozos en un lapso de 25 años. No se trata de una tecnología neutral que "en las manos correctas" pueda usarse "sosteniblemente". Su necesidad técnica le imprime una escala que la vuelve intrínsecamente destructiva. Por otra parte, alcanzar un buen nivel de producción puede llevar siete u ocho años, pero el mismo duraría solamente unos cuantos años y luego decaería. ¿Es algo que durará entre diez y quince años una solución para la soberanía energética del país? En México, donde la producción convencional ya lleva dos décadas en declive, apostar por esta tecnología sería posponer el problema algunos años. La verdadera soberanía no se logra sacrificando el agua y la salud de los pueblos por unos pocos años de gas carísimo.

Por otra parte, la promesa de soberanía energética choca con una realidad muy incómoda: para la inversión necesaria a la escala pretendida no alcanza la capacidad financiera de Pemex, y la propia presidenta ha hablado de la participación privada: ¿dónde hay empresas privadas en el sector del fracking con capacidad de invertir en grande? Adivinaste: en EE. UU. ¿Eso será afirmar nuestra soberanía, si la tecnología y buena parte del capital serán estadounidenses? El fracking requeriría de inicio entre 3 mil y 3 mil 500 pozos y una inversión de hasta 45 mil millones de dólares. La verdadera soberanía no se decreta en el papel, se construye con capacidades nacionales reales.

Seguimos esperando de presidencia la evidencia del nuevo fracking sostenible; mientras tanto, nos atenemos a nuestras investigaciones, experiencia y entendimiento de que nunca ha sido ni es hoy una técnica milagrosa sino fuerza bruta para extraer lo último que queda. El concepto detrás de esta técnica es tan absurdo como si en casa se propusiera como solución a la falta de agua comprar una máquina para exprimir el agua que queda en las jergas. Allí donde se ha abierto paso deja tras de sí paisajes devastados, agua y aire envenenados y comunidades sacrificadas. El mensaje para ellas, para las personas que habitan en los lugares en que se proyecta emplazarlo, parece ser: "una inversión de hasta 42 mil millones de dólares para el país bien vale un sacrificio... el suyo".

Una interrogante más: si en Estados Unidos el desarrollo del fracking fue financiado por el Chase Manhattan Bank y el Estado, es sostenido con subsidios y tiene la finalidad de ser un arma geopolítica del imperio contra países como Rusia, Irán y Venezuela en el contexto del declive interno de producción de gas y petróleo, ¿por qué un gobierno que se dice respetuoso de las soberanías nacionales, y de la suya propia en primer lugar, querría importar esa técnica a nuestro territorio?

El fracking no es una tecnología neutra. No nació en un laboratorio para solucionar problemas energéticos, sino en el corazón del comienzo del declive de la hegemonía y como estrategia geopolítica agresiva de Estados Unidos. No está ahí para competir en el mercado, sino para recuperar el control energético global. Para sostenerlo, Estados Unidos tuvo que desregular sus propias leyes ambientales (agua, aire, residuos tóxicos) y financiarlo con subsidios perpetuos mientras desataba guerras en Ucrania e Irán para asegurar mercados a un producto que no puede competir con el gas y el petróleo extraídos de manera convencional. ¿Cómo es que la Cuarta Transformación quiere empuñar semejante técnica en nombre de la soberanía mexicana?

Sostenemos, pues, que el debate sobre el fracking en México está mal planteado. No se trata de elegir entre importar gas de Estados Unidos, él mismo producido con fractura hidráulica, o bien producirlo aquí con la misma técnica para ser "independientes". Ese es un falso dilema, y aun si fuera real, nuestra respuesta debería ser mantener la destrucción al otro lado de la frontera. Las consecuencias nefastas de esa técnica no las merece nadie y no queremos que México sume más pueblos envenenados por ella a la lista. Pero se trata de un falso dilema, decimos, porque México podría extraer más gas en su propio territorio y no obstante seguir sin tener soberanía en ello. La cuestión decisiva no es si el recurso está bajo nuestro suelo o no, sino quién pone el dinero, quién controla la tecnología, quién opera los pozos, quién se arroga el derecho de decidir sobre quién vive, quién enferma, quién muere

Una verdadera evaluación de los impactos y consecuencias económicas, políticas y socioambientales que tendría el introducir la fractura hidráulica en México no provendrá de un panel de "expertos" en el que la mayoría de quienes lo componen tiene una visión relativamente estrecha del problema. Se precisa más bien de un abordaje mucho más interdisciplinario y amplio, donde las reflexiones no partan del dogma de que hay que obtener más gas, no importa cómo. Un comité con una deliberación real, seria y profunda tendría que cuestionar por qué queremos aumentar la dependencia de México en un combustible fósil, por qué seguimos construyendo centrales de generación eléctrica a base de gas, cuál es el papel que estaría haciéndose jugar a México en el tablero de la economía mundial –uno muy penoso, juzgamos nosotros–, y si puede haber garantías realistas de que no se destruirán la salud y el ambiente. En el panel de la presidencia no se reconoce a nadie experto en salud, ni en toxicología. Tampoco está presente una representación de la población aledaña a las zonas que serán explotadas, muchas de ellas comunidades indígenas.

En su momento, Andrés Manuel López Obrador aseguró: “El que dañe el medio ambiente es castigado y hemos ya fijado posturas importantes en poco tiempo. Les recuerdo, dijimos no al fracking, o sea no a esos métodos de explotación que utilizan agua en demasía y contaminan el medio ambiente" (alocución de mayo de 2019), así como en su conferencia del 13 de diciembre de 2021: "Dijimos no al maíz transgénico, no al fracking, no a nuevas concesiones para la explotación minera, no a la destrucción del territorio, y hemos cumplido . . . Lo que pasa, que sigue habiendo estos intereses creados en lo regional, en los estados, en el país, de la época de las influencias, de la época del moche, de los sobornos; pero ya nosotros no permitimos eso y se equivocan pensando de que ya nos vamos a ir . . . que no se hagan muchas ilusiones, porque en una de esas triunfa un presidente, una presidenta, que continúe con la misma política." Pero quizás, más que lamentar su falta de atino en este punto, convenga resaltar lo que dijo casi enseguida:

"Ya va a ser muy difícil dar marcha atrás, muy difícil retrogradar. Ya se echó a andar esto. Entonces, a lo mejor están esperando, ‘ya se va a ir, ya falta menos y entonces vamos a volver por nuestros fueros’. Pues ya no, porque incluso las mismas autoridades no van a poder. Por eso hablo mucho de la revolución de las conciencias, el cambio de mentalidad. Aunque ya no haya mañanera, aunque vuelvan a tener el control de los medios y a silenciar todo, la gente no va a permitir retrocesos."

Desde ReNaCER, hacemos nuestra la posición de los pueblos de la Huasteca potosina que, tras el anuncio de Sheinbaum de que estaba reconsiderando permitir el fracking en México, han llamado a numerosas asambleas de información y de organización para impedirlo. En todas ellas, como, estamos seguros, en el pueblo consciente e informado de México, se levanta la proclama: ¡NO al fracking!

Ve y escucha:

Profundiza:

Compendio de hallazgos científicos, médicos y de medios de comunicación que demuestran los riesgos y daños del fracking

Publicación científica, Publicación de ONG

Compilación de estudios que demuestran los riesgos y los efectos nocivos del fracking: artículos revisados por pares de revistas médicas y científicas, informes de investigaciones periodísticas e informes realizados o encargados por organismos estatales.

PDF icon compendio_riesgos_danos_fracking.pdf

Compendio de hallazgos científicos, médicos y de medios de comunicación que demuestran los riesgos y daños del fracking

Publicación científica, Publicación de ONG

Compilación de estudios que demuestran los riesgos y los efectos nocivos del fracking: artículos revisados por pares de revistas médicas y científicas, informes de investigaciones periodísticas e informes realizados o encargados por organismos estatales.

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Noticias y pronunciamientos sobre este conflicto:

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